Versatilidad

La aerografía es una técnica de aplicación de pintura mediante  una  herramienta  llamada  aerógrafo, que  con una forma similar a la de una pluma estilográfica, con una aguja fina en su interior, un inyector que mezcla el aire con la pintura y un depósito para esta última, pulveriza la pintura coloreando la superficie.

Se trata de una herramienta extremadamente  delicada  que  requiere  de  cierta  experiencia para poder sacarle el máximo rendimiento.

En los primeros años del siglo XX el aerógrafo se utilizaba principalmente para retocar fotografías. En este tipo de trabajo lo que más interesaba era que los retoques fuesen invisibles. Unos años más tarde, con el boom de las computadoras y programas informáticos, ya no hace falta el uso del aerógrafo para el retoque fotográfico y es cuando se le da un nuevo uso, creando increíbles efectos en infinidad de superficies.

Hoy en día el aerógrafo es, sin duda alguna, el más sofisticado y versátil de todos los instrumentos rociadores. El uso de esta técnica permite casi cualquier tipo de aplicación; de hecho, empleando el método adecuado, es posible renovar desde pequeñas piezas hasta otras de importantes dimensiones como una pared , un armario o un automóvil.

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